Se abrieron las puertas del infierno: otro malo

28 02 2009
Remitido por Ana Gómiz Aragón, el malo maloso que entregó una copa de campeón del mundo de fútbol  a Kempes (yo lo ví de chico).

JORGE RAFAEL VIDELA    

Jorge Rafael Videla, de rodillas
Jorge Rafael Videla, de rodillas

 Nació en Mercedes (Buenos Aires, Argentina) el 2 de agosto del año 1925, y desde temprana edad sintió inclinación por la carrera militar, heredada de su padre, que era Coronel de la Armada. En 1944, habiendo terminado sus estudios en el colegio Militar de la Nación, ascendió a Oficial de Infantería. Para 1971 ya era General de Brigada. El 24 de Marzo de 1976, un golpe militar destituyó a la entonces Presidente Constitucional María Estela Martínez de Perón. Los militares golpistas manifestaron que venían a poner “orden”, pero el orden que impusieron fue el del terror y la muerte.

 Durante el período de gobierno se formaron “grupos de tareas” integrados por fuerzas policiales, civiles y militares al mando de militares de alto rango. Secuestraron y asesinaron a miles de personas que inicialmente fueron conducidos a lugares clandestinos de detención, donde fueron detenidos ilegalmente, salvajemente torturados y finalmente, en su mayoría, asesinados. En la Argentina llegó a haber alrededor de 368 campos de detención ubicados a lo largo y a lo ancho del país.

 La palabra “Desaparecidos” se comenzó a utilizar para identificar a las personas secuestradas que nunca regresaron a sus hogares. Los familiares de los “desaparecidos” desconocían su paradero e ignoraban si estaban vivos o muertos. La censura ejercida por la junta militar impedía la divulgación pública de estos hechos y no era posible ni pensable denunciar la desaparición de un ser querido o de un conocido. Durante esta época se produjo el exilio de una gran cantidad de argentinos, muchos de ellos ilustres o distinguidos que dejaron el país para salvar sus vidas o para vivir libremente en el exterior; mientras que los que se quedaron estaban condenados al silencio para evitar ser secuestrados y eventualmente asesinados.

Se quemaron libros y publicaciones consideradas perjudiciales ideológicamente, de autores como Pablo Neruda o García Márquez, y se introdujeron en las escuelas materiales destinados a propagar los ideales anti-subversivos. En cuando a la economía abrió el mercado a los productos de importación debilitando la industria nacional, flexibilizó los empleos, congeló los sueldos (los trabajadores no poseían derecho de huelga) a la vez que creció estrepitosamente la deuda externa. El proceso de Reorganización Nacional inició el terrorismo de estado, suprimiendo las garantías constitucionales, y violando los más elementales derechos humanos.

 Juzgado durante la restauración de la democracia en Argentina, en 1985, fue destituido del ejército y condenado a inhabilitación y reclusión perpetuas. Un año después la Corte Suprema confirmó la sentencia. Se le atribuyeron numerosísimos delitos: entre otros, privaciones ilegítimas de libertad, tormentos, secuestros con fines extorsivos, robo de bebés, y homicidios calificados. Fue declarado “autor del delito de privación ilegal de la libertad agravada”, según determinó la Cámara Federal porteña. Y se le concedió el régimen de prisión domiciliaria a pesar de los numerosos crímenes cometidos.

 Nota del profe: Con otros malos malosos me gusta hacer de abogado del diablo; la verdad es que con este tipo no me apetece nada. No se me ocurre nada positivo que decir sobre él. ¡Felicidades Ana!

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