El cuñadísimo: Ramón Serrano Súñer

15 12 2009
Esta vez la vencedora por velocidad ha sido Laura Correas, seguida muy de cerca por Ana Gómiz. Ambas identificaron al que en su tiempo se llamó el “Cuñadísimo” por ser ese su parentesco con Franco.

Serrano Suñer, con Heinrich Himmler a su derecha, durante una visita a Berlín en septiembre de 1940

Nos toca hablar de un personaje centenario (le faltaban escasos días para cumplir los 102 años cuando falleció) y que tuvo la suerte (o la desgracia, vaya usted a saber) de conocer a alguno de los personajes que marcaron a sangre y fuego el destino de Europa y el mundo en el siglo XX: Hitler, Mussolini, Himmler y, como no, su propio cuñado, Franco.

Fue uno de los principales artífices del Régimen franquista en sus primeros años, tanto en lo jurídico como en lo político. Reconocido germanófilo promovió el envío de la División Azul para luchar contra la URSS, como unidad militar integrada en la Wehrmacht, tras su destacada labor diplomática durante las negociaciones con el gobierno alemán que culminaron con el encuentro de Franco con Hitler en Hendaya del 23 de octubre de 1940.

Serrano fue quien convenció a Franco de la necesidad de sustituir Junta militar por un verdadero gobierno organizado en ministerios, negociando con su cuñado la composición del mismo, que incluía a falangistas, monárquicos alfonsinos, un carlista, militares y técnicos. Logró además que Nicolás Franco fuera apartado del gobierno y enviado de embajador a Lisboa. Entró a formar parte, pues, del primer gobierno franquista en enero de 1938, como ministro del Interior, asumiendo en diciembre del mismo año la cartera de Gobernación, resultado de la fusión de Interior y Orden Público. Entre sus cometidos se encontraba la represión interna, el control de los medios de comunicación y la propaganda, pero también la beneficencia y la reconstrucción.

Fue autor principal del Fuero del Trabajo, promulgado el 9 de marzo de 1938, que sería la primera de las Leyes Fundamentales que constituirían el Estado franquista. El fuero regía la convivencia laboral entre los españoles, inspirándose en la Carta di Lavoro italiana de 1927. También promulgó la Ley de Prensa e Imprenta (derogada por Manuel Fraga en 1966), que sometía a la censura previa a todos los medios de comunicación nacionales. También se creó aquel año el organismo Regiones Devastadas (2 de marzo), para la reconstrucción de las ciudades y pueblos dañados por la lucha, y la ONCE (13 de diciembre), que llegaría a ser una institución asistencial modélica.

Al fondo Serrano Suñer, delante Petain y Franco

El 13 de septiembre de 1940 como enviado especial de Franco parte hacia Alemania acompañado de una serie de personas inclinadas en favor del nacionalsocialismo, en este séquito figuraban importantes falangistas. En octubre de ese año, preparó la entrevista que mantendrían Franco y Hitler en Hendaya para negociar la posible entrada de España en la contienda del lado del Eje, finalmente sin éxito, esencialmente a causa de las leoninas peticiones nazis y las desmesuradas compensaciones pedidas por Franco.

Tras este revés a su germanofilia, en 1941, Serrano Súñer propuso a Franco y organizó la División Azul tras el inicio de la Operación Barbarroja. Franco devolvería así el apoyo de Hitler en la Guerra Civil sin convertirse en beligerante en la Segunda Guerra Mundial. Algo más de 50.000 falangistas y militares españoles, aunque muchos reclutados a la fuerza vistieron el uniforme de la Wehrmacht hasta que, a causa de las presiones de los aliados sobre Franco y coincidiendo con el giro desfavorable de la guerra para el Eje, el dictador español pactó su retirada a finales de 1943, con Serrano Súñer ya fuera del Gobierno.

Serrano Súñer, Franco y Mussolini

El 3 de septiembre de 1942 fue apartado del gobierno tras los incidentes del santuario de Begoña en Bilbao, entre falangistas y carlistas, en un acto al que asistía el general Varela, ministro del Ejército y simpatizante de los requetés.

Posteriormente se dedicaría a la abogacía, además de ser, hasta 1957, procurador en las Cortes franquistas. La evolución política de Serrano Súñer después de 1942 no sólo le alejó del franquismo, sino que a lo largo de su dilatada vida se fue acercando gradualmente a posiciones liberales. En sus Memorias existen elementos autocrítícos y criticas a Franco, aunque también algunas justificaciones y exculpaciones bastante discutibles.

El 1 de septiembre de 2003 falleció a los 101 años en Madrid, siendo el último dirigente principal con vida de la Guerra civil. Pocas semanas antes había tenido lugar la presentación de una querella criminal, por delitos de genocidio, en un tribunal de París, impulsada por un grupo de ex deportados en campos de concentración nazis y sus familiares.





Torrijos en la playa

9 11 2009
fusilamiento-de-torrijos

Fusilamiento de Torrijos y sus amigos, Antonio Gisbert Pérez, 1888, museo del Prado

Ya que lo hemos usado de excusa para un juego demos ahora alguna información importante sobre el protagonista cuadro:

José María de Torrijos y Uriarte, militar y de familia noble, uno de los últimos ajusticiados liberales durante la restauración absolutista en España. Ingresó a los diez años en el ejército y a los trece consiguió el nombramiento de capitán. La guerra de la Independencia (1808-1814) le sorprendió en la Academia militar de Alcalá de Henares. Fue ascendido a coronel y en 1813 contrajo matrimonio con Luisa Carlota Sáenz de Viniegra. Finalizó la guerra con la graduación de general.

La restauración absolutista le llevó a tomar partido por los liberales del Partido Progresista y no acepta partir para América a combatir contra los independentistas. En 1817 el general Torrijos participa en la conspiración fallida del general Lacy para levantar al ejército en Andalucía y por ello es llevado a prisión.
Con la rebelión victoriosa de Rafael de Riego en 1820 fue excarcelado y durante el Trienio Liberal fue nombrado Comisario de guerra (1823), dirigiendo la resistencia contra los Cien Mil Hijos de San Luis, el ejército francés enviado por las potencias europeas para reponer a Fernando VII en el trono absoluto.

Tras ser derrotado en Cartagena, Torrijos y su mujer partieron hacia Marsella y de allí a Inglaterra (1824), donde contactaría con los llamados Apóstoles de Cambridge, colectivo de intelectuales británicos con ideas románticas, y algunos de los españoles exilados, con los que co-fundará la llamada Junta de Londres.

En septiembre de 1830 llegó a Gibraltar donde se reúne con antiguos colaboradores. Intentan reiteradamente penetrar en España a través de Algeciras, de La Línea de la Concepción y nuevamente de Algeciras, pero todas las tentativas fracasan, obligando a Torrijos a permanecer en Gibraltar.

Viendo imposible actuar en el Campo de Gibraltar por la extrema vigilancia realista, Torrijos decide desembarcar en Vélez Málaga, confiando en que con su presencia las tropas de Málaga primero, y luego las de toda Andalucía se rebelarían contra el rey Fernando VII. Pero es víctima de un plan urdido por el antiguo compañero de armas y ahora gobernador de Málaga, Vicente González Moreno, para conseguir su captura.

El 30 de noviembre de 1831 partió de Gibraltar junto con 52 compañeros pero a la altura del cabo de Calaburras en Mijas, el buque de guerra Neptuno les esperaba, por lo que tuvieron que desembarcar en Fuengirola y huir hacia el interior, siendo perseguidos y apresados en Alhaurín de la Torre el 5 de diciembre y conducidos a Málaga, donde fueron encarcelados.

El día 10 de diciembre se recibió la orden de fusilamiento firmada por Fernando VII, quien escribió de su propio puño y letra: “Que los fusilen a todos. Yo, el Rey.” Y al amanecer del 11 de diciembre de 1831 en las malagueñas playas de San Andrés son fusilados todos los conspiradores, incluyendo un grumete de tan solo 15 años.
Los restos de Torrijos y sus compañeros se encuentran debajo del obelisco erigido en su honor en la malagueña plaza de la merced, que vio nacer a Pablo Ruiz Picasso. Dicho obelisco está rodeado por una verja que delimita una porción de terreno de soberanía francesa por orden de Isabel II, para prevenir futuros cambios de gobierno o régimen y que así se respetaran los restos de Torrijos y compañeros.